
Un blog sobre tecnología y su impacto en las personas
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Seguro piensas que vas a instalar Claude y la IA va a resolver todos tus problemas y al fin tendrás tiempo para dedicarlo a subir tu Elo en chess.com.
Hay una forma de procrastinación que es especialmente traicionera porque se disfraza de trabajo. No es quedarse viendo Netflix. No es scrollear Bluesky. Es pasar tres horas configurando el sistema de gestión de tareas que te va a ayudar a ser productivo.
Hace poco más de un mes escribí sobre el poder de los agentes. En ese post contaba cómo estaba experimentando con OpenClaw, un agente de código abierto que prometía ser “la IA que realmente hace cosas”. También hablaba sobre la maestría necesaria para orquestar estas herramientas, la brecha digital que generan, y los riesgos de seguridad que implican.
“No puedes controlar lo que no puedes medir.” – Tom DeMarco
Mientras escribo esto, tengo dos agentes de Claude trabajando en un proyecto personal de código abierto. Uno está revisando vulnerabilidades y problemas de arquitectura. El otro está escribiendo un par de features nuevas. Y sí, hay un tercer agente ayudándome a estructurar y corregir este post.