Archivos Solidaridad: Agosto 2008
Uno se entera de ciertas cosas por casualidad, hoy mientras esperaba a mi hija me topé con un ejemplar de El Mercurio, y fue ahí como me enteré de esta historia:
"Uno de los placeres en esta vida es saber que puedes tomarte una Coca-Cola incluso si estás en la mitad de la selva", cuenta Simon Berry desde Londres. El inglés sabe de lo que habla: en 1988 trabajaba para su gobierno en un programa de ayuda humanitaria en el norte de Zambia, en pleno continente africano. En la zona, uno de cada cinco niños moría antes de cumplir 5 años. ¿La razón? Cuadros de deshidratación por diarrea, por la ingesta de agua no tratada.
En contraste, él en Zambia podía tomar Coca-Cola cuando quisiera. Se dio cuenta de que no importando en qué parte del mundo estuviera, la lata roja llegaba a todos lados, "Son canales de distribución completamente asombrosos... incluso en los países más pobres", cuenta.
Ahí se le ocurrió una idea para prevenir muertes innecesarias: "Coca-Cola podía usar ese tremendo poder de distribución para llevarle a la población de esos países sales de rehidratación y material para enseñarles sobre higiene y tratamiento de aguas". La iniciativa la bautizó como ColaLife.
Durante 7.305 días no tuvo ningún progreso importante, es decir, durante casi 20 años, nunca pudo obtener una respuesta concreta de Coca Cola para llevar a cabo su idea. En mayo de este año, tras crear el blog, y el grupo en Facebook, logró captar la atención de Coca Cola.
Consideren que cada día más de 5000 niños menores de 5 años mueren de deshidratación y diarrea en Africa, esta idea tan simple, aprovechar la cadena logística de Coca Cola podría significar salvar la vida de miles de niños.
¿Quién dijo que los blogs y las redes sociales, como Facebook, no sirven para nada?

