Archivos Paradigmas: Mayo 2008
...los efectos de internet están empezando a ser de un modo, bastante amplio, sociales, al punto que existe un reconocimiento general que la internet no es un decorado en la sociedad contemporánea, sino que un desafío a esta. Una sociedad que tiene una internet es un tipo diferente de sociedad, de la misma manera que una sociedad que tiene prensa escrita fue un tipo diferente de sociedad. Estamos viviendo el más grande aumento de las capacidades de expresión humana en la historia.
No sé si Jung tiene razón, y la sincronía existe, pero mi cabeza a veces conecta temas que parecen no tener relación causal, pero me sucedió hoy, y es tan interesante que me ha motivado a traducir un artículo que comparto con ustedes.
La cosa es así, resulta que revisando mi feed reader había leido una pedida de un padre en la red, tomo nota para pensar una respuesta después, luego me topo con la indignada respuesta de de micronauta respondiendo a la crítica de Collyer al supuesto homo technotronicus, un apunte bastante prejuicioso e idiota, debo decir. así que tome nota de que debía responder a eso también.
Recordé que Jeff Atwood había hecho referencia a este artículo de Clay Shirky, y decidí leerlo, con calma, y ¡tate!, las dos respuestas que quería dar están implicitas en este artículo, y en una charla de Shirky.
Entonces decidí aplicar un poco de superavit cognitivo (un término que les quedará más claro después de leer lo que sigue), para traducir este, que me parece que es uno de los mejores artículos que he leido en mucho tiempo. Acá va mi traducción:
Gin, Televisión y Superavit Social
Por Clay Shirky
Recientemente recordé algunas lecturas de universidad, escritas por un historiador británico que argumentaba que la tecnología crítica, para la fase temprana de la revolución industrial, era la ginebra (el gin).
La transformación de la vida rural a urbana fue tan repentina, y tan desgarradora, que la única cosa que la sociedad pudo hacer para manejarla fue beber con estupor durante una generación. Las historias sobre esto son asombrosas, habían carritos que vendían gin en las calles de Londres en aquel tiempo.
Y no fue hasta que la sociedad se despertó de este sueño colectivo que realmente empezamos a tener las estructuras institucionales que asociamos actualmente con la revolución industrial. Cosas como las bibliotecas públicas y museos, la educación masiva y amplia a los niños, lideres elegidos, y un montón de cosas que nos gustan, no sucedieron hasta que todas esas personas dejaron de ver todo como una crisis y empezaron a verlo como una ganancia.
No fue hasta que la gente empezó a pensar en esto como un vasto superavit cívico, sobre el que podían participar y no solo diluirse, que comenzamos a tener lo que ahora pensamos como una sociedad industrial.
Si tuviera que tomar una tecnología similarmente crítica para el siglo 20, el tipo de lubricante social sin el cual las ruedas de esta empresa no podrían empezar a girar, entonces elegiría las comedias televisivas (Sitcoms).
Comenzando con la Segunda Guerra Mundial una serie de cosas sucedieron: elaumento del PIB per cápita, aumento de la escolaridad, aumento de la espectativa de vida, y, de una manera crítica, aumentó la gente que trabaja cinco días a la semana. Por primera vez, la sociedad forzó en un enorme número de sus ciudadanos el requerimiento de administrar algo que nunca tuvieron que administrar, el tiempo libre.
¿Y que hicimos con el tiempo libre? Bueno, principalmente lo gastamos mirando TV.
Lo hemos hecho por decadas. Miramos I Love Lucy. Miramos La Isla de Gilligan. Miramos "Desperate Housewives". Esencialmente, Desperate Housewives, ha funcionado como una especie de disipador de calor cognitivo, disipando pensamientos que de otra manera habrían causado un sobrecalentamiento social.
Y es sólo ahora que estamos despertando de este otro sueño colectivo, estamos empezando a mirar este superavit cognitivo como una ganancia más que una crisis. Estamos viendo cosas que están siendo diseñadas para tomar ventaja de este superavit, para distribuirlo de maneras más atractivas que sólo tener una TV en el sótano de todos.
Estas ideas me vinieron en una conversación que tuve hace dos meses atrás. Había finalizado un libro llamado "Here Comes Everybody", y este reconocimiento vino de una conversación que tuve sobre el libro. Estaba siendo entrevistado por una productora de TV para ver si debería estar en su programa, entonces ella me preguntó "¿qué ve usted allá afuera que sea interesante?"
Comencé a contarle sobre el artículo en Wikipedia respecto a Plutón. Recordarán que Plutón fue expulsado del club de los planetas hace un par de años, entonces vino toda esta actividad en Wikipedia. Las páginas de discusión se encendieron, la gente editaba el artículo como enajenados, y toda la comunidad estaba haciendo ruido: "¿cómo debemos caracterizar este cambio en el estado de Plutón? Y de a poco el artículo cambio, con peleas internas todo el tiempo, desde "Plutón es el noveno planeta" hacia "Plutón es una roca de aspecto extraño con una órbita de forma rara al borde del sistema solar".
Así que le conté todo esto, y pensé, "Bien, vamos a tener una conversación sobre la autoridad, o la construcción social, o algo por el estilo". Pero esa no fue su pregunta. Ella escuchó la historia, agitó su cabeza y dijo, "¿de donde saca la gente el tiempo?" Esa era su pregunta. Fue como que me quebrara, y le dije, "nadie que trabaje en la televión tiene que hacer esa pregunta. Saben de donde viene el tiempo. Viene del superavit cognitivo que ustedes han estado enmascarando por 50 años."
Entonces, ¿que tan grande es este superavit? Si tomamos Wikipedia como una especie de unidad de medida, ese proyecto completo, toda página, toda edición, toda página de discusión, toda linea de código, y cada lenguaje en que la Wikipedia existe, representa algo así como la acumulación de 100 millones de horas hombre de pensamiento. Trabajamos con Martin Wattenberg de IBM en un cálculo aproximado, pero es el orden de magnitud adecuado, sobre 100 millones de horas de pensamiento.
El proyecto Wikipedia corresponde a cien millones de horas hombre de pensamiento.
¿Y mirar televisión? Doscientos mil millones de horas, sólo en Estados Unidos, cada año.Puesto de otra manera, ahora que tenemos una unidad, esto significa que se gastan 2.000 proyectos Wikipedia al año viendo televisión. O aún de otra manera, en Estados Unidos gastamos 100 millones de horas cada fin de semana mirando sólo mirando los anuncios publicitarios. Eso es un enorme superavit. La gente está preguntando "¿de donde sacan el tiempo?", cuando miran a Wikipedia no entienden cuan pequeño es el proyecto entero, como una pequeña fracción de todo el valor que está siendo llevado a lo que Tim llama la arquitectura de la participación.
Ahora, lo interesante sobre este superavit es que la sociedad no sabe que hacer con él al principio, de aquí que surge el gin, o las sitcoms. Porque la gente sabe que hacer con un superavit en referencia a las instituciones sociales existentes, así que no podría ser un superavit, ¿o podría serlo? Precisamente cuando nadie tiene idea como distribuir algo es que la gente empieza a experimentar con este, de modo que el superavit quede integrado, y el curso de esa integración puede transforma la sociedad.
La fase temprana para tomar ventaja de este superavit cognitivo, la fase en que creo que estamos, está llena de casos especiales. La física de la participación es más parecida a la física del clima que a la física de la gravedad. Sabemos todas las fuerzas que se combinan para hacer que estas cosas trabajen, hay una comunidad interesante acá, hay un modelo colaborativa por allá, esta la gente colaborando en software de código abierto. Pero, a pesar de saber las entradas, no podemos predecir las salidas aún, porque hay demasiada complejidad.
La manera en que exploras ecosistemas complejos es tratatar con montones y montones de cosas, y esperar que todos los que fallen, fallen informativamente, de modo que iluminen el camino. Estamos en esa fase ahora.
Tomemos un ejemplo, uno que me gusta, aunque es pequeño. Hace un par de semana uno de mis estudiantes en ITP me envió un proyecto iniciado por un profesor en Brasil, en Fortaleza, llamad Vasco Furtado. Es un Mapa Wiki para el crimen en Brasil. Si hay un asalto, un robo, una violación, un asesinato, puedes ir y colocar una marca en un Mapa Google, y puedes caracterizar el asalto, y empiezas a ver un mapa de donde estos crímenes están ocurriendo.
Ahora, esto ya existe como información tácita. Cualquiera que conoce una ciudad tiene este sentido, de saber a donde no ir, o conocer qué calle es peligrosa. "No vayas a este vecindario, o se cuidadoso allá cuando oscurece". Pero es algo que la sociedad sabe sin realmente saberlo, lo que quiero decir es que no hay fuentes públicas donde puedas tomar ventajas de esto. Y los policias, si tienen esta información, ciertamente no la están compartiendo. De hecho, una de las cosas que Furtado dice sobre su idea de crear el mapa wiki del crimen era que "esta información puede o no existir en algún lugar de la sociedad, pero es más fácil para mi tratar de reconstruirla desde el principio que tratar de obtenerla de las autoridades, que puedan tenerla ahora."
Puede que esto sea un éxito o puede fallar. El caso normal del software social sigue siendo la falla; muchos de estos experimientos no lo logran. Pero los que sí lo hacen son increibles, y espero que éste tenga éxito, obviamente. Pero aún si no lo tiene, está ilustrando el punto, el cual es que alguien, trabajando solo, con herramientas realmente baratas, tiene una esperanza razonable de obtener suficiente del superavit cognitivo, suficiente para desear participar, suficiente de la buena voluntad colectiva de los ciudadanos, para crear un recurso que no habrías imaginado que existiría hace cinco años atrás.
Así que esa es la respuesta a la pregunta, "¿de donde sacan el tiempo?". O, en realidad, esa es la respuesta numérica. Pero detrás de esa pregunta había otra idea, que no es una pregunta sino una observación. En la misma conversación con la productora de TV le hablé de los guilds de World of Warcraft, y a medida que hablaba, podía preveer lo que ella estaba pensando: "Perdedores. Hombres grandes sentados en su piso pretendiendo ser elfos".
¡Al menos están haciendo algo!
¿Vieron alguna vez ese episodio de La Isla de Gilligan donde casi logran salir de la isla, y entonces Gilligan lo arruina todo y no pueden salir? Yo lo ví. Lo ví muchas veces cuando estaba creciendo. Y cada media hora que que lo ví era una media hora en la que no estaba escribiendo en mi blog, o editando en la Wikipedia o contribuyendo a una lista de correo. Ahora bien, tengo una buena excusa para no haber hecho esas cosas, y es que ninguna de ellas existían en ese tiempo. Estaba forzado en el canal de medios de esa manera porque era la única opción. Ahora no, y esa es la gran sorpresa. Sin embargo, con lo malo que es estar sentado pretendiendo ser un elfo, les puedeo decir, por experiencia personal , que es peor estar sentado tratando de decidir si es Ginger es más linda que Mary Ann.
Y quiero obtener un principio general. Es mejor hacer algo que hacer nada. Aún los lolcats, esas tiernas fotografías de gatitos hechas aún más adorables con la adición de un texto gracioso, son una invitación a la participación. Cuando vez un lolcat, una cosa que le dice al espectador es, "si tienes algún tipo de fuente sans-serif en tu computador, puedes jugar este juego también". Y ese es el mensaje, yo puedo hacer eso también, esto es un gran cambio.
Esto es algo que la gente del mundo de los medios no entiende. Los medios del siglo 20 corrían una sóla carrera, el consumo. ¿Cuanto podemos producir? ¿Cuanto pueden consumir ustedes? ¿Podemos producir más y consumirán ustedes más? Y la respuesta a estas preguntas generalmente ha sido sí. Pero los medios ahora son una triatlón, son tres eventos diferentes. A la gente le gusta consumir, pero le gusta producir y le gusta compartir.
Y lo que sorprendió a la gente que estaba comprometida con la estructura de la socieda previa, antes de tratar de tomar el superavit y hacer algo interesante, es que descubrieron que cuando le ofreces a la gente la oportunidad de producir y compartir, ellos toman esa oferta. No significa que no nos sentemos nunca más a mirar Scrubs en el sillón. Significa que lo haremos menos.
Esta es otra de las cosas sobre el tamaño del superavit cognitivo que estamos hablando. Es tan grande que aún un pequeño cambio puede tener profundas ramificaciones. Digamos que todo se mantiene el 99 por ciento igual, que la gente mira el 99 por ciento de lo que acostumbraban, pero que el 1 por ciento es aprovechado en producir y compartir. La población conectada a internet mira billones de horas de TV en el año. Esto es cinco veces el tamaño de consumo anual de EEUU. El uno por ciento de eso correponde a 100 proyectos Wikipedia de valor de participación.
Yo pienso que eso será un negocio bastante grande, ¿no creen ustedes?
Bueno, la productora de televisión no pensaba que eso sería algo importante, ella no estaba en la misma linea de pensamiento. Y su pregunta final fue, esencialmente, "¿no es esto sólo una moda? Usted sabe, ¿cómo un voladero de luces típico de principios del siglo 21? Es divertido producir y compartir un poquito, pero después la gente se dará cuenta que esto no es tan bueno como lo que estaba haciendo antes, y se retirarán". Traté de dar un argumento inspirado de que no, que no es el caso, y que de hecho es un enorme cambio de una sola vez, más análogo a la revolución industrial que otra cosa.
Estaba argumentando que este no es el tipo de cosas de las cuales surge una sociedad, sino que el tipo de cosas hacia las que crece una sociedad. Pero estoy seguro que ella no me creyó, en parte porque no quería creerme, pero en parte porque no tenía la historia correcta. Y ahora la tengo.
Hace un mes atrás estaba dando una cena a un grupo de amigos. y uno de ellos estaba hablando sobre un momento en que estaba sentado con su hija de cuatro años viendo un DVD. En medio de la película, a propósito de nada, ella salto del sillón y corrió detrá de la pantalla. Parecía esos adorables momentos.
Probablemente ella fue para atrás a mirar si Dora realmente estba detrás de la pantalla, o algo similar. Pero no era eso lo que la niña estaba haciendo. Estaba observando y buscando el origen de los cables. Entonces su papá le preguntó: "¿qué estas haciendo?" Ella asomó su cabeza detrás de la pantalla y dijo, "estoy buscando el mouse".
Acá hay algo que un niño de cuatro años sabe. Una pantalla que viene sin un mouse está rota, le falta algo. Esto lo sabe una una niña de cuatro años: los medios que están dirigidos a tí, pero que no te incluyen no valen la pena, para estar sentados mirándolos. Esta son las cosas que me hacen creer que es un cambio en un sentido. Porque para los de cuatro años de edad, la gente que se empapa más profundamente con el ambiente actual, quienes no han tenido que sufrir el trauma que tuve que sufrir de desaprender de una niñez gastada viendo la Isla de Gilligan, ellos asumen que los medios incluyen el consumir, el producir y el compartir.
Ese también se ha convertido en mi lema, cuando la gente me pregunta que estamos haciendo, y cuando digo "nosotros" me refiero a la inmensa sociedad que está tratando de imaginar como distribuir este superavit cognitivo, pero también quiero decir nosotros, especialmente la gente en esta sala, que estamos trabajando en imaginarnos la siguiente gran idea. Por ahora, esto es lo que vamos a decir: "estamos buscando el mouse". Estamos yendo a mirar a cada lugar que tenga un lector, o un oyente o espectador o usuario atrapado, que se haya vuelto pasivo o fijado en una experiencia enlatada, y preguntarnos a nosotros mismos, "¿si extraemos algo del superavit cognitivo y lo distribuimos acá, podríamos lograr que algo bueno pase?" Y estoy apostando a que la respuesta es sí.
Gracias.
(El artículo original es una transcripción de una charla dada por Clay Shirkyon en la conferencia Web 2.0)
Estoy batallando con el filtro spam de mi blog, y me he dado cuenta que me ha dejado oculto varios comentarios interesantes.
Uno de los que he rescatado fue enviado por Micronauta, y como él escribe uno de mis blogs favoritos, creo que se merece una respuesta destacada (además que aprovecho de pedirle las disculpas por no haber publicado su comentario).
Veamos, el comentario está en mi articulo sobre el fallo en Debian, encontrado por Luciano Bello ;) Tengo que confesar que no he quedado satisfecho con la nota tan breve y seudo humorística que hice y creo que en algún momento escribiré sobre las lecciones que nos entrega ese caso, pero vamos al comentario de Ignacio.
La primera parte del comentario dice:
Tu frase "también demuestra que tampoco es cierta la mal llamada Ley de Linus", tendría que ser soportada con estadísticas. Yo sostengo la hipótesis de que Torvalds tiene razón. No porque haya alguien por ahí que pilló un bug, se demuestra que dicha ley no es cierta.
Bueno, primero hay que aclarar que la Ley de Linus fue formulada por Eric Raymond, en su clásico ensayo La Catedral y el Bazar, y dice así:
"given enough eyeballs, all bugs are shallow" (con muchas miradas, todos los errores saltarán a la vista).
Incluso hay una versión más formal de esta ley:
"Given a large enough beta-tester and co-developer base, almost every problem will be characterized quickly and the fix will be obvious to someone." (Dada una base suficiente de desarrolladores asistentes y beta-testers, casi cualquier problema puede ser caracterizado rápidamente, y su solución ser obvia al menos para alguien).
Basta un contra ejemplo para derrumbar este enunciado de Raymond, y muchas críticas a este enunciado parten de este hecho.
Un contra ejemplo es el fallo de Debian, porque no era obvio en el código las consecuencias de eliminar una línea, a pesar de que el caso fue sometido y comentado por la comunidad antes de realizar el cambio que llevó al desastre.
Insisto que el tema merece un análisis más profundo, que daría para un ensayo sobre ingeniería de software, pero creo que queda claro, que tal como está planteada, la Ley de Linus no puede ser considerada una ley, y a lo más una declaración de intenciones.
Pero es más, el mismo Raymond reconoce el error de su formulación original, en la respuesta a un mensaje a la lista e-mac-devel, respondiendo un mensaje de Stephen J. Turnbull, que dice:
It is not true that to "many eyes, all bugs are shallow". What is true is that (1) with many eyes, shallow bugs get caught very quickly, and (2) that the more eyes there are, the more likely it is that some member of the group has sufficiently penetrating vision to catch the deeper-swimming bugs.
No es cierto que "para muchos ojos los fallos son obvios". Lo que es cierto es que (1) con muchos ojos, los fallos obvios son atrapados muy rápidamente, y (2) que mientras más ojos hay, lo más probable es que algún miembro del grupo tenga la visión suficientemente penetrante para atrapar los fallos más profundos.
A lo que Eric Raymond responde:
As I observed recently on the Open-Source list, one of the advantages of being me is that I'm not required to believe the popular oversimplifications of my thinking. Congratulations: you have captured my actual view of the many-eyeballs effect rather exactly!
Como he observado en la lista Open-Source recientemente, una de las ventajas de ser yo es que no estoy obligado a creer las sobresimplificaciones populares de mi pensamiento. ¡Felicitaciones: has capturado mi real visión del efecto de los muchos ojos de una manera exacta!
Lamentablemente, es la formulación original la que ha quedado, y nadie toma en cuenta que es una ley errónea, que lleva a consecuencias desastrosas, como han escrito varios autores más autorizados que yo.
Ahora, el segundo párrafo del comentario de Ignacio:
Debe ser más probable que se pillen bugs en software de código abierto que en software de código cerrado, simple economía de la atención, por lo tanto como resultado debe ser estadísticamente más seguro usar soluciones basadas en código abierto. Sentido común.
Esto merece mayor atención, y dudo que alguien tenga las cifras para demostrarlo en un sentido u otro, pero vamos a intentar una respuesta, usando el sentido común, al que apela mi comentarista.
Sabemos que la observación de un bug, por parte del usuario, o de un beta-tester, no es suficiente para determinar la causa del bug. De hecho, muchas veces la causa de un bug es la cosa menos obvia, y puede tener origen en una componente muy profunda del sistema, o ser el resultado de un efecto lateral que no es una consecuencia directa del código.
Por lo tanto, el tener una base grande de usuarios nos permite encontrar bugs más rápidos, porque esta base de usuarios aporta con datos, y la información es la mejor herramienta que tenemos para encontrar un fallo. Pero esta ventaja aplica tanto para código abierto y cerrado, y de hecho sabemos que Microsoft recolecta bastas cantidades de información de errores generados por millones de usarios en miles de configuraciones distintas.
Por otro lado, está el tema de los muchos ojos, pues bien, esos ojos no sólo deben estar observando el código, sino que estar motivados, capacitados y preparados para observar ese código.
Tener un ambiente de desarrollo adecuado para compilar, y depurar el código de OpenSSL es un trabajo de preparación no menor ( de hecho el bug de Debian nació de la necesidades de uno de estos ambientes de desarrollo).
La consecuencia de lo que estoy diciendo, es que no hay suficientes ojos observando el código, y de los ojos que están observandolo no todos estan preparados, de hecho, toman decisiones que son catastróficas que toman años corregir (el caso de Debian no es el único).
La ley de los grandes números, uno de los fundamentos del análisis estadístico, requiere de, bueno, grandes números, y la Ley de Linus es una ley de este tipo.
Estos grandes números se dan en algunos proyectos, donde además hay grandes inversionistas pagando a los ojos para que pongan atención al código, pero eso no pasa en la mayoría, y es precisamente lo que pasa en OpenSSL, donde sus propios desarrolladores reconocen que no hay tiempos ni recursos para hacer una adecuada mantención a este código.
Por otro lado, el software cerrado tiene la cantidad ojos que necesita, ojos preparados, motivados (esperamos) y pagados para observar ese código.
La diferencia fundamental está en que, en el caso del código abierto, una vez identificado un fallo, un externo puede entrar y realizar la corrección.
La ventaja del código abierto está en que el tiempo de respuesta es muchas veces superior al del código cerrado, porque, "una vez identificado un error, muchos ojos tornan su atención al código", y esa sí sería una hermosa ley, más precisa y realista, y que aplica a código abierto y cerrado. El corolario es obvio, la cantidad de ojos que tornan sus ojos al código abierto es mayor, y por ende suben las probabilidades de encontrar la solución en menor tiempo.
(Fotografía original desde Flickr tomada por maqroll, bajo licencia CC)
No, el Luciano Bello en cuestión es un hacker argentino, quien se tomó el tiempo de leer el código de la implementación Open SSL de Debian, y encontrar un fallo bastante serio (Debian la base de la distribución Ubuntu) y otros.
El bug estaba desde 2006, y demuestra, una vez más, que el software libre no es más seguro "per se".
También demuestra que tampoco es cierta la mal llamada Ley de Linus, acuñada por Eric Raymond, quien postula que al haber muchos ojos mirando el código todos los bugs son evidentes.
La verdad, es que aún habiendo suficientes ojos, igual se pasan los bugs por entre las patas de los desarrolladores.
Lo mejor de todo este incidente es la tira de XKCD de hoy:

