Archivos Brecha Digital: Enero 2008
Tal como Pepe Flores apunta, nadie está preparado para el cambio, y sobretodo para el cambio vertiginoso que está ocurriendo.
La idea de una presentación como Did You Know es remecernos. Hay algo de exageración, es cierto, hay algunas cifras son antojadisas, y algunas observaciones no son tan espectaculares como aparecen en esa presentación (por ejemplo, el OLPC no ha tenido el impacto esperado).
Pero el cambio está pasando, y eso es inevitable. Lo que pasa es que como estamos inmersos en él no nos damos cuenta.
Al final de mi anterior nota dije que las autoridades no hacen nada con respecto a esto, y esto es así porque la lógica del poder lo requiere.
Efectivamente, no se avanza en educación para el cambio tecnológico en Chile, porque tal como dice Pepe, "en Chile no se educa, se adoctrina".
La gente adoctrinada no piensa por si misma, no maneja su libertad, hace lo que se le dice, se le prepara para operar, no para crear.
Por eso que para las autoridades es central controlar la educación de la misma forma como intentan controlar los medios de información.
Dice Castells en una reciente entrevista:
" Yo he estado en no sé cuántas comisiones asesoras de gobiernos e instituciones internacionales en los últimos 15 años, y la primera pregunta que los gobiernos hacen siempre es: ¿cómo podemos controlar Internet? La respuesta es siempre la misma: no se puede. Puede haber vigilancia, pero no control. "
Por eso que sospecho de estas comisiones y estrategias digitales, porque al final la única estrategia es dilatar. Yo creo que al gobierno el tema de internet le incomoda, no lo comprende, lo que pasó con los pingüinos los desconcertó, y algo como liberación digital es peligroso.
Lo mejor es dilatar las cosas, hacer como que se avanza creando comisiones, y no hacer nada al final.
Pero se equivoca el gobierno, mejor que escuchen a Castells, ahora que lo van a tener en la comisión asesoría en la materia (otra comisión más).
Por un lado, al permitirnos acceder a toda la información, aumenta la incertidumbre, pero al mismo tiempo es un instrumento clave para la autonomía de las personas, y esto es algo que hemos demostrado por primera vez en nuestra investigación. Cuanto más autónoma es una persona, más utiliza Internet. En nuestro trabajo hemos definido seis dimensiones de autonomía, y hemos comprobado que cuando una persona tiene un fuerte proyecto de autonomía, en cualquiera de esas dimensiones, utiliza Internet con mucha más frecuencia e intensidad. Y el uso de Internet refuerza a la vez su autonomía. Pero, claro, cuanto más controla una persona su vida, menos se fía de las instituciones.
P. Y mayor puede ser su frustración por la distancia que hay entre las posibilidades teóricas de participación y las que ejercen en la práctica, que se limitan a votar cada cuatro años, ¿no cree?
R. Sí, hay un desfase enorme entre la capacidad tecnológica y la cultura política. Muchos municipios han puesto puntos Wi-Fi de acceso, pero si al mismo tiempo no son capaces de articular un sistema de participación, sirven para que la gente organice mejor sus propias redes, pero no para participar en la vida pública. El problema es que el sistema político no está abierto a la participación, al diálogo constante con los ciudadanos, a la cultura de la autonomía, y, por tanto, estas tecnologías lo que hacen es distanciar todavía más la política de la ciudadanía.

