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"El algoritmo simple que él [Darwin], describió es a menudo mal entendido, pero es robusto y flexible y poderoso, y funciona también para ideas y negocios, tanfo como para moscas de la fruta y tortugas"."Las ideas que se difunden gana. A veces, las ideas cambian en la transmisión, y a veces essas ideas cambiadas se difunden aún más lejos y con más impacto que las ideas que vinieron antes de ellas."
"En los negocios, si cierras las ideas, y dificultas que estas puedan cambiar, difundirse y tener impacto, fracasas. Si aceptas el hecho de que el cambio es real, que hay competencia para tus ideas, y que amplificar lo bueno funciona, puedes crecer y prosperar.
[..] La tienda de ropa Zara no tiene vestuario para una estación particular, ellos lanzan ropa para una quincena particular. Observan y miden, ajustan y luego repiten.""Tú organización (y tu carrera) o afrontan los cambios, las turbulencias y los rápidos cambios en la reglas, o les temen. En tiempos de cambios rápidos (eso debería ser ahora), adoptar el algoritmo de la evolución de las ideas y sistemas es una ventaja competitiva significativa."
Se termina 2009 un año muy intenso personalmente.
Mirando hacia atrás no puedo dejar de reflexionar que este año en particular, pero mi vida en general ha sido una danza con la entropía.
En términos de Seth Godin:
Es más fácil desordenar un cubo Rubik que resolverlo.
Hay gente que se le paga para asegurar la conformidad. El trabajo es asegurar que todo está en su lugar, que no haya errores que las cosas se despachen a tiempo y como se espera. El evento aleatorio es un problema, algo que debe ser temido y extinguido.
A algunos pocos (no muchos) se les paga para crear líos, insertar el azar, para prender fuego y mover las cosas.
Mucha gente, sin embargo, los que tienen los mejores trabajos, están en el negocio de danzar con la entropía, no creándola. Toman lo que viene, lo clasifican, lo elevan, improvisan y hacen algo que vale la pena con ello.
Quiero desearles el mejor de los éxitos para el 2010, y agradecerles sus visitas, comentarios, y que se hayan dado tiempo para leer este blog.El secreto de danzar es que debes respetar a tu pareja. Luego, la entropía no es el enemigo, y la meta no es "que todo debe estár bien."
Sin azar, no hay danza.
No hay bien, no hay mal, sólo lo que pasó. Danza con ello.
Un caminante encontró a tres hombres, trabjando en na cantera, picando piedras.
Se acercó al primero y preguntó:
- Disculpe, buen hombre, ¿qué está haciendo?
- ¿No lo ve? Pico piedra. Debo ganarme el jornal.Entonces, se acercó al segundo hombre y preguntó:
- Disculpe, ¿qué está haciendo?
- Fácil. Labro la piedra para construir un bello y sólido muro.Y, finalmente, se acercó al tercer hombre y preguntó:
- Oiga, disculpe la pregunta pero, ¿qué está haciendo?
- ¿Yo? Yo construyo catedrales.
La Segunda Guerra Mundial esta llena de historias de mujeres que trabajaron tomando el rol de los hombres, que se encontraban combatiendo. Esta es una de esas.
En 1940 Alemania era el país lider en óptica, con fábricas como la de Carl Zeissen Jena and of Ernst Leitz en Wetzlar. No había nada mejor fuera de Alemania, y esto era crucial para desarrollar instrumentos ópticos usados, por ejemplo, en los bombardeos de precisión. Es por esto que el ejercito alemán consideraba a la óptica como uno de sus recursos estratégicos.
En 1940 los militares alemanes consideraban que a los aliados les tomaría una generación preparar "artesanos ópticos" capaces de producir los visores de bombardeo de alta calidad como los de elos.
A principios de 1940 Estados Unidos contaba con un prototipo de visor de bombardeo de calidad, el "Norden", desarrollado por el ingeniero holandés Carl Norden. Lo malo es que no contaban con una industria óptica que pemitiera producir los miles de visores necesarios para las necesidades de la guerra.
De acuerdo a Peter Drucker, en esa época el jefe de la divisón Cadillac de General Motors, Nicholas Dreystadt aceptó el contrato de defensa para la producción en serie del visor de bombardeo Norden. Todo el mundo sabía que esta labor requería de mecánicos con un alto grado de habilidad. Durante la guerra no había gente para emplear, menos mecánicos de alto nivel.
Este es el relato en las palabras de Drucker:
La única mano de obra que se encontraba disponible en Detroit eran viejas prostitutas negras. Ante el horror de todos Nick Dreystadt contrató a 2.000 de ellas. "Pero contraten a sus cabronas también", dijo. "Ellas saben como administrar a las mujeres". Muy pocas de estas mujeres podían leer y el trabajo requería seguir largas instrucciones. "No tenemos tiempo para enseñarles a leer", dijo Nick, "y pocas aprenderán de todas maneras." Así que fue al mesón de trabajo y por si mismo construyó una docena de visores. Cuando supo como hacerlo, tomó una cámara y filmó el proceso. Montó los cuadros de la película separadamente en un proyector y los sincronizó con un diagrama de flujo. en el cual una luz roja se encendía para mostrarle a la operadora lo que ya había hecho, una luz verde para indicarle lo que tenía que hacer a continuación, y una amarilla para mostrarle lo que tenía que revisar antes de tomar el siguiente paso. Este es el procedimiento estándar actual para un proceso masivo de ensamblado; fue Dreystady quien lo inventó. En pocas semanas estas operarias analfabetas y no calificadas fueron produciendo un mejor trabajo que los mecánicos altamante calificados habían hecho antes.
Lamentablemente esta historia no tuvo un final feliz, al finalizar la guerra, Dreystadt tuvo que enfrentarse al poder de los sindicatos, y tuvo que despedir a todas las mujeres que trabajaron en la planta de construcción de visores Norden.
Un músico compró un anuncio de un cuarto de página para una revista con circulación de un millón de ejemplares:
El músico preparó 10.000 copias de su CD anticpándose a las 10.000 órdenes que él estaba seguro que llegaría esa semana.
Tomado de And if only 1% of those people, escrito por Derek SiversRepetía constantemente: "si sólo un uno por ciento de la gente que lee la revista compra mi CD... ¡eso serán 10.000 copias! ¡Y eso es sólo el uno por ciento!"
Compró 10.000 sobres acolchados y etiquetas de correo. Convirtió su garage en un gran centro de despacho de correspondencia.
Seguía diciendo, "a lo mejor podemos lograr el 10 por ciento. ¡Es son 100.000! Pero en el peor escenario, con sólo el 1%... ¡eso aún es impresionante!
La edición de la revista salió a circulación, y... nada. Se compró un número. Allí estaba su anuncio. ¡Pero las ordenes no entraban! ¿Había algo mal? No. Hizo las pruebas. Todo estaba funcionando.
En las siguiente semanas recibió cuatro ordenes. Total de CDs vendidos: CUATRO.
El músico había olvidado algo muy importante: olvido que hay un número inferior al uno por ciento.
Como estamos de aniversario, vamos a abrir los regalos.
Esta es una brillante charla de Seth Godin, que espero que disfruten, es mi regalo de aniversario para todos los que leen este blog, en especial para todos aquellos que están en el negocio del software:
Hay grandes discursos, esos que motivan a naciones enteras, como el mensaje de Churchill a la Cámara de los Comunes en mayo de 1940, de donde viene esa famosa frase: "No tengo nada más que ofrecer que sangre, esfuerzo, lágrimas y sudor."
A mi me gusta mucho el que Kennedy pronunció en la Universidad de Rice en 1962, el famoso discurso donde dice ""Escogemos ir a la Luna y hacer las otras cosas, no porque sea fácil, sino porque es difícil."
We choose to go to the moon in this decade and do the other things, not because they are easy, but because they are hard, because that goal will serve to organize and measure the best of our energies and skills, because that challenge is one that we are willing to accept, one we are unwilling to postpone, and one which we intend to win, and the others, too.
Kennedy tenía buenos discursos, como aquel en que pronuncia "Ich bin ein Berliner",
Two thousand years ago the proudest boast was civis Romanus sum [I am a Roman citizen]. Today, in the world of freedom, the proudest boast is 'Ich bin ein Berliner'... All free men, wherever they may live, are citizens of Berlin, and, therefore, as a free man, I take pride in the words 'Ich bin ein Berliner!'
Parece que ya no se hacen discursos como aquellos, con frases elocuentes. Hoy los discursos suelen tener un estilo más sencillo, pero no por ello menos motivantes, como este discurso de Steve Jobs:
Cuando me la contaron me gusto bastante, seguramente muchos de ustedes han escuchado esta historia, pero nunca es malo hacer un respaldo:
La vaca
"La historia cuenta que un viejo maestro deseaba enseñar a uno de sus discípulos por qué muchas personas viven atadas a una vida de mediocridad y no logran superar los obstáculos que les impiden triunfar. No obstante, para el maestro, la lección más importante que el joven discípulo podía aprender era observar lo que sucede cuando finalmente nos liberamos de aquellas ataduras y comenzamos a utilizar nuestro verdadero potencial.
Para impartir una lección al joven aprendiz, aquella tarde el maestro había decidido visitar con él los lugares más pobres y desolados de aquella provincia. Después de caminar un largo rato encontraron la que consideraron la más humilde de todas las viviendas.
Aquella casucha a medio derrumbarse, que se encontraba en la parte más distante de aquel caserío debía ser -sin duda- alguna de las más pobre de todas. Sus paredes milagrosamente se mantenían en pie, aunque amenazaban con derribarse en cualquier momento; el improvisado techo dejaba filtrar el agua, y la basura y los desperdicios que se acumulaban a su alrededor daban un aspecto decrépito a la vivienda. Sin embargo, lo más sorprendente de todo era que en aquella casucha de 10 metros cuadrados pudiesen vivir ocho personas. El padre, la madre, cuatro hijos y dos abuelos se las arreglaban para acomodarse en aquel lugar.
Sus viejas vestiduras y sus cuerpos sucios y malolientes eran prueba del estado de profunda miseria reinante.
Curiosamente, en medio de ese estado de escasez y pobreza total, esta familia contaba con una posesión poco común en tales circunstancias; una vaca. Una flacuchenta vaca que con la escasa leche que producía, proveía a aquella familia con el poco elemento de un valor nutricional. Pero más importante aún, esta vaca era la única posesión material de algún valor con que contaba aquella familia. Era lo único que los separaba de la miseria total.
Y allí, en medio de la basura y el desorden, pasaron la noche el maestro y su novato discípulo. Al día siguiente muy temprano y sin despertar a nadie, los dos viajeros se dispusieron a continuar su camino. Salieron de la morada y antes de emprender la marcha, el anciano maestro le dijo a su discípulo: "Es hora de que aprendas la lección que has venido a aprender".
Sin que el joven pudiese hacer nada para evitarlo, el anciano sacó una daga que llevaba en su bolsa y degolló la pobre vaca que se encontraba atada a la puerta de la vivienda, ante los incrédulos ojos del joven.
Maestro, dijo el joven: "¿Qué has hecho? ¿Qué lección es esta, que amerita dejar a esta familia en la ruina total? ¿Cómo has podido matar esta pobre vaca, que representaba lo único que poseía esta familia?
Haciendo caso omiso a los interrogantes del joven, el anciano se dispuso a continuar la marcha, y maestro y discípulo partieron sin saber que suerte aquella familia ante la pérdida de su única posesión.
Durante los siguientes días, una y otra vez, el joven era conformado por la nefasta idea, de que, sin la vaca, aquella familia seguramente moriría de hambre.
Un año más tarde, los dos hombres decidieron regresar nuevamente por aquellos senderos a ver qué suerte había corrido aquella familia. Buscaron la humilde posada nuevamente, pero en su lugar encontraron una casa grande. Era obvio que la muerte de la vaca había sido un golpe demasiado fuerte para aquella familia, quienes seguramente habían tenido que abandonar aquel lugar y ahora, una nueva familia, con mayores posesiones, se había adueñado de aquel lugar, y había construido una mejor vivienda.
¿Adónde habrían ido a parar aquel hombre y sus hijos? ¿Qué habría sucedido con ellos? Todo esto pasaba por la mente del joven discípulo mientras que, vacilante, se, debatía entre tocar a la puerta y averiguar por la suerte de los antiguos moradores o continuar el viaje y evitar confirmar sus peores sospechas.
Cual sería su sorpresa cuando del interior de aquella casa salió el hombre que un año atrás le diera morada en su vivienda. ¿Cómo es posible? preguntó el joven. Hace un año en nuestro breve paso por aquí, fuimos testigos en la profunda pobreza en que ustedes se encontraban. ¿Qué ocurrió durante este año para que todo esto cambiara?
Ignorante del hecho de que el discípulo y su maestro habían sido los causantes de la muerte de su vaca el hombre relató como, coincidencialmente, el mismo día de su partida, algún maleante, envidioso de su vaca, había degollado salvajemente su animal.
El hombre continuó relatándole a los dos viajeros como su primera reacción ante la muerte de la vaca había sido la desesperación y angustia. Por mucho tiempo, la vaca había sido su única fuente de sustento. El poseer esta vaca le había ganado el respeto de sus menos afortunados vecinos, quienes envidiaban no contar con tal preciado bien.
Sin embargo, continuó el hombre, poco después de aquel trágico día, decidimos que a menos que hiciéramos algo, muy probablemente, nuestra propia supervivencia estaría en peligro. Así que decidimos limpiar algo el terreno de la parte de atrás de la casucha, conseguimos algunas semillas y decidimos sembrar vegetales y legumbres con los que pudiésemos alimentarnos.
Después de algún tiempo comenzamos a vender algunos de los vegetales que sobraban y con este dinero compramos más semilla y comenzamos a vender nuestros vegetales en el puesto del mercado. Así pudimos tener dinero suficiente para comprar mejores vestimentas y arreglar nuestra casa. De esta manera, poco a poco, este año nos ha traído una nueva vida.
El maestro, quien había permanecido en silencio, prestando atención al fascinante relato del hombre, llamó al joven a un lado y en voz baja le preguntó:
¿Tú crees que si esta familia aún tuviese la vaca, estaría donde ahora se encuentra?
Seguramente no, respondió el joven.
¿Si ves? Su vaca, fuera de ser su única posesión, era también la cadena que los mantenía atados a una vida de mediocridad y miseria.
Al no contar más con la falsa seguridad que les proveía el sentirse poseedores de algo, así no fuese más que una flacuchenta vaca, debieron tomar la decisión de buscar algo más.
En otras palabras, la misma vaca que para sus vecinos era una bendición, les había dado la sensación de poseer algo de valor y no estar en la miseria total, cuando en realidad estaban viviendo en medio de la miseria.
Así es cuando tienes poco. Lo poco que tienes se convierte en un castigo, ya que no te permite buscar más. No eres feliz con ello, pero no eres totalmente miserable. Estas frustrado con la vida que llevas, más no lo suficiente como para querer cambiarla. ¿Ves lo trágico de esta situación?
Cuando tienes un trabajo que odias, que no suple tus necesidades económicas mínimas y no te trae absolutamente ninguna satisfacción, es fácil tomar la decisión de dejarlo y buscar uno mejor. NO obstante, cuando tienes un trabajo del cual no gustas, que suple tus necesidades básicas pero no te ofrece la oportunidad de progresar; que te ofrece cierta comodidad pero no la calidad de vida que verdaderamente deseas para ti y tu familia, es fácil conformarte con lo poco que tienes.
Muchos de nosotros también tenemos vacas en nuestra vida, ideas, excusas y justificaciones que nos mantienen atados a la mediocridad, dándonos un falso sentido de estar bien cuando frente a nosotros se encuentra un mundo de oportunidades por descubrir. Oportunidades que sólo podremos apreciar una vez hayamos matado nuestras vacas."
Fuente: http://matalavaca.blogspot.com/
Autor de esta versión de la historia: Victor Melgarejo
