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Mentira

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Mentira

Tu vida siempre ha sido una mentira Una vulgar y estúpida mentira Jugué a ganar y solo he conseguido Ser un juguete más de tus Mentira

B. Richard

Si eres argentino, y te gusta la música popular ochentera, pensarás que esta canción es de Valeria Lynch, pero eso es mentira, es de Buddy Richard,  ”el mejor cantautor chileno de todos los tiempos” (eso también es mentira). En realidad no se llama Buddy Richard (siguen las mentiras), se llama Ricardo Toro, y es de Graneros (al menos Graneros queda en Chile, espero (¿alguien conoce Graneros?)).

Canta Buddy:

Mentiras

El mundo está lleno de mentiras, nuestra sociedad está construida sobre mentiras.

Vendedores

 A veces mentimos para no herir, otras mentimos porque simplemente tenemos miedo.

Seth Godin:

[Nos dicen] “Decidimos contratar a otro con habilidades totalmente diferentes a las de ustedes”, y luego vemos que contratan a otros iguales a nosotros, pero más caros y no tan buenos.

“No compraremos el auto este mes, mi esposo quiere esperar…”, y luego los ves manejando un nuevo auto de otro distribuidor, ese con la peor reputación.

“No estoy interesado…”, y luego ves que solicitan un nuevo RFP, uno que podrías haberles ayudado a escribir para obtener un resultado más rentable y productivo.

La gente le miente a los vendedores todo el tiempo. Lo hacemos porque los vendedores nos han entrenado, y porque tenemos miedo.

Los prospectos (como nosotros) mentimos en muchas situaciones, porque cuando anunciamos que hemos tomado la decisión de contratar a alguien más, o cuando le decimos al emprendedor que no nos gusta su modelo de negocios, o articulamos el porque no vamos a realizar el negocio, el vendedor responde cuestionando el juicio del prospecto.

A cambio de decir la verdad, se le pierde el respeto al prospecto.

Por supuesto que no diremos la verdad si al hacerlo somos acosados, reprendidos, o nos hacen sentir tontos.

No hay nada más desagradable que estar en esa situación, en que alguien te vende un proyecto y cuando le dices que no lo harás con él te da la lata… Si estás en el negocio de vender, te sugiero leer el texto completo de Seth Godin, quizás eso te de luz sobre lo que pasa…

Claro que esa mentira puede tener otra causa, justificada o no. A veces el cliente sabe algo que no sabe el vendedor. O puede ser una mentira profunda, como que el proveedor elegido es amigo de alguien del directorio. O simplemente que nos hemos engañado a nosotros mismos, y la contraparte es mejor.

De todas maneras, las mentiras siempre son descubiertas.

Que cante Stevie Nicks:

Tell me lies Tell me sweet little lies Oh, no, no you can’t disguise

Fletwood Mac

Políticos

Soportar tantas mentiras cansa, eso es algo que deberían saber los políticos, pero no lo aceptan, porque siguen mintiéndose a si mismos. El político es el mentiroso profesional por excelencia, es tan bueno en esto que se miente a si mismo y termina creyéndose. Lo peor es que su círculo, que está lleno de mentirosos, desarrolla mecanismos para perpetuar su existencia, forman nuevos mentirosos, protegen a otros. No se si me molesta tanto que sean mentirosos, como el hecho de que nosotros, los sigamos eligiendo y continuemos pagándoles el sueldo.

Somos ovejas. Pero lo terrible es lo siniestro que esto puede ser. En dos oportunidades en mi vida he recibido “recados”, por comentarios que he hecho sobre algún político. Me parece inverosímil. ¿Qué es eso? Si eso pasa a una escala tan pequeña e insignificante, ¿qué sucederá a un nivel más alto, en las “altas esferas de la política”?

Debe ser terrible las batallas que se dan en los congresos, y palacios de gobierno de todo el mundo. Lo terrible es que así es como se rigen los destinos de todos nosotros.

I’ll tip my hat to the new constitution Take a bow for the new revolution Smile and grin at the change all around me Pick up my guitar and play Just like yesterday Then I’ll get on my knees and pray We don’t get fooled again Don’t get fooled again No, no!

The Who

Revolución

Cuando somos jóvenes nos manifestamos, por distintas causas. Yo marché, o asistí a manifestaciones contra la dictadura. Voté. “Vamos a decir que no, oh, ooh”. Y también me sentí traicionado. El año pasado fuí a una marcha familiar por la educación, con gran esperanza, y siento que todo eso se desinfló, es que llegaron las vacaciones…

Será que ya nadie tiene profundas convicciones, o al menos no las suficientes  como para dar una lucha hasta el final. Mejor ir a Cuba y besar el anillo de Fidel. El engaño otra vez….

Cantemos con Pete Townsend:

La nueva generación de políticos se forma, para perpetuar la misma mentira.

“Se vogliamo che tutto rimanga come è, bisogna che tutto cambi”

Lampedusa, Il Gatopardo

Miente, miente, que al final algo queda, decía Goebbels.

Todos mienten

Hay muchas cosas que dice Seth Godin que también son mentiras, o para ser más precisos, y usando un anglicismo, bullshit. Es lo malo de la gente cuando se vuelve gurú. Inevitablemente terminan “excediéndose en sus funciones”.

El bullshit es un sin sentido, no todo bullshit es mentira, pero lo importante es que no tiene valor alguno. Y sin embargo lo aceptamos, y eso, al igual que todas las mentiras termina deteriorando a las personas.

Pero qué podemos hacer, si al final todos mienten, ¿verdad?

Si bien la evolución nos dotó de la capacidad de mentir (en cierto modo es una necesidad evolutiva para  sobrevivir), también nos hizo individuos capaces de detectar muy bien las mentiras. Mentir bien es casi un arte, sostener una mentira en el tiempo requiere un esfuerzo tan grande que sólo es posible para mentes muy brillantes (y sicóticas). Es más barato decir la verdad.

Confrontado el mentiroso mostrará 7 tipos de actitudes:

  1. Negación, reaccionará negándolo todo (“yo no fui”).

  2. Minimización, tratará de devaluar la gravedad del hecho (“y qué importa”, “lo he hecho otras veces y nadie dijo nada”).

  3. Racionalización, disculpa y justificación (“todo el mundo lo hace”, “quién esté libre de pecado que tire la primera piedra”)

  4. Distanciamiento, se valora la situación a distancia, sin implicaciones personales (“son cosas de la vida”, “esto es algo muy antiguo”, “pudo haberlo hecho cualquiera”).

  5. Autoengaño, el sujeto se engaña a si mismo, y termina contando algo sobre su comportamiento que es falso o distorsionado.

  6. Controlar la situación, el nerviosismo lo lleva a controlar su comportamiento, y habla. El mentiroso sobre estima la detectabilidad de sus estado internos. Cae en un estado que se conoce como “ilusión de transparencia”, esto lo lleva a un sobrecontrol de su comportamiento, el que se nota artificial.

  7. Ataque personal, al ser interrogado ataca a su interlocutor. Este es un fuerte indicador de culpabilidad, pero debe diferenciarse de la natural indignación.

La Conspiración Universal de la Mentira de la Afirmación Silenciosa

[caption id=”attachment_2838” align=”alignleft” width=”200”] Samuel Clemens, conocido como Mark Twain[/caption]

Si hubo alguien obsesionado con la mentira fue Samuel Clemens, el escritor y humorista norteamericano, conocido universalmente como Mark Twain. Después de escribir “Huckleberry Finn”, y publicarla en 1884, Clemens empezó un periodo de profunda crítica a su sociedad, la que le llevó finalmente a una profunda decepción con la humanidad.

En la obra mencionada Twain sostiene sus tesis que desarrolla de la siguiente forma: “Huck es un muchacho a medio socializar. Está en el escalón más bajo en que puede estar un blanco en la sociedad norteamericana del momento -por debajo sólo están los negros-. Esa marginación ha tenido un aspecto positivo: Huck ha vivido alejado de gran parte de los mecanismos sociales. Su bondad natural o, si se prefiere, su inocencia, se ve pervertida por el contacto con la sociedad. En ésta reina el mal, pero hay un pequeño detalle: la sociedad llama virtudes a sus vicios; educación a la perversión; proclama que todos los hombres son iguales pero no cree que los negros sean personas; habla del amor fraterno, pero, para algunos, los demás deben ser primos lejanos, etc.” [1]

Esta distancia entre lo que se dice y lo que se hace es lo que molesta a Twain.

Esta idea la desarrolló en su concepto de “conspiración universal de la mentira de la afirmación silenciosa”:

[…] La conspiración universal de la mentira de la afirmación silenciosa está presente siempre y en todas partes y trabaja siempre en interés de una estupidez o de una falsedad, jamás en interés de algo noble o respetable. Y parece tener el aspecto de la más tímida y ramplona de todas las mentiras. Durante siglos y siglos ha trabajado en favor de despotismos, aristocracias y esclavitudes militares, esclavitudes religiosas, y a todas ha mantenido con vida; las mantiene con vida todavía, aquí, allá y acullá, por todas partes del globo; y seguirá manteniéndolas vivas hasta que la mentira de la afirmación por el silencio se retire del negocio… la afirmación silenciosa de que nada sucede de lo que los hombres justos e inteligentes sean conscientes y a lo que por deber hayan de poner fin.[1]

Para Twain hay dos clases de mentiras, la que conocemos todos, y de la que hemos hablado hasta ahora, esa que nos hace decir que algo es negro, cuando en realidad es blanco. El efecto de este tipo de mentiras depende de los fines que se busquen con ella. Como hemos visto puede ser con fines de protección, por miedo, o con el fin de lograr algún beneficioso de forma ilícita.

Pero la segunda forma de mentira es más peligrosa, aquí no se trata de decir que lo blanco es negro, sino que vivir como si lo fuera. Esa es la Afirmación Silenciosa. Con la primera forma de mentira engañamos a los otros, con el segundo tipo nos engañamos nosotros mismos.

La Mentira de la Afirmación Silenciosa permite que la injusticia reine en todo momento porque todos los hombres viven ignorando la verdad o, más exactamente, queriendo ignorar la verdad. La forma más efectiva y habitual de transmitir las mentiras es la educación. En 1908 escribe:

Los colegios y universidades tienen dos grandes funciones: conferir y ocultar conocimientos valiosos. Los conocimientos teológicos que ocultan no pueden considerarse con justicia menos valiosos que los que revelan. Es como si se dudase de que cuando un hombre está comprando un cesto de fresas pueda servirle de algo saber que la mitad inferior está podrida.

Al relatar su primera mentira Samuel Clemens nos transmite su pensamiento más profundo:

No recuerdo mi primera mentira. Queda demasiado lejos. Pero recuerdo muy bien la segunda. Tenía yo entonces nueve días y había caído en la cuenta de que si un alfiler me pinchaba y yo hacía propaganda de ello de la forma corriente, me acariciaban cariñosamente, me mecían, se compadecían de mí y además me daban una ración extra entre las comidas. Era cuestión de humana naturaleza querer conseguir tales riquezas y yo me dejé llevar. Mentí sobre el alfiler…, haciendo propaganda de uno cuando no lo había. Tú mismo lo hubieras hecho, George Washington lo hizo; cualquiera lo hubiera hecho. […] Hasta 1867, todos los niños civilizados nacidos en el mundo eran unos mentirosos -incluido George-. Pero llegó el imperdible y bloqueó totalmente el juego, ¿pero vale para algo tal reforma? No porque es una reforma por la fuerza y no tiene en sí virtud alguna; meramente pone fin a esa forma de mentir; no destruye la disposición a mentir. Es la aplicación a la cuna de la conversión por el fuego o del principio de temperancia mediante la prohibición.[2]

Los hombres, para Twain, mientes por su ambición, mienten para conseguir algo mejor para ellos, aún a costa de los demás. El cambio de las condiciones no significa un cambio moral, “si no te puedes pinchar, no puedes fingir que te has pinchado”. La sociedad se engaña cambiando las condiciones de entorno y lo ve como un avance moral, cuando en realidad ha dificultado la posibilidad de cierto tipo de mentiras, pero esta encuentra un camino para expresarse de otro modo. Las reformas sociales dejan a todos satisfechos, se han impuesto como un gran avance, una forma de progreso, cuando en realidad son sólo una forma de autoengaño de la sociedad. Es la mentira de la afirmación silenciosa.

Decadencia

Friedrich Nietzche tiene una frase tan simple, pero que refleja lo que nos pasa con la mentira: ”Lo que me preocupa no es que me hayas mentido, sino que, de ahora en adelante, ya no podré creer en ti.-”

No se ustedes, pero a veces siento que nuestra sociedad está en un camino de aceptar la mentira como lo más normal del mundo, ya ni siquiera hay un intento de disimularla. Puede que sea lo mismo que sintió Twain en su tiempo, quizás está en la naturaleza humana. Pero en este tiempo veo que hay una maquinaria de fabricar mentira, potenciado con la técnica y la manipulación sicológica.

No hemos llenado de charlatanes, que tienen poderosos recursos mediáticos a su disposición, la prensa ya no cumple su papel de investigar, los políticos mienten, y hasta en el trabajo se instala la mentira en los funcionarios que hacen mal su trabajo y ocultan sus errores.

Si queremos explicar el origen de las crisis económicas que estamos sufriendo veremos que son crisis de confianza, estados financieros alterados, empresas auditoras prestigiosas que emiten informes plagados de mentiras y distorsiones. Ni siquiera podemos estar seguros de que las medidas que se han tomado en crisis anteriores no sean más que afirmaciones silenciosas, mentiras nuevas reemplazan a las antiguas en la forma de procedimientos y nuevas leyes.

En un obra póstuma Mark Twain escribe:

“Satán solía decir que nuestra raza vivía una vida de autoengaño continuo e ininterrumpido. Se estafaba a sí misma desde la cuna hasta la tumba con imposturas e ilusiones que tomaba por realidades, y esto convertía su vida entera en una impostura. De la veintena de buenas cualidades que imaginaba tener y de las que se envanecía, en realidad no poseía prácticamente ninguna. Se consideraba a sí misma como oro, y era solamente latón.” [3]

 Creo que tiene mucha razón.

Notas.

[1] Mark Twain y las mentiras, Joaquín Mª Aguirre Romero, F. de Ciencias de la Información Universidad Complutense de Madrid

[2] Las Tres Erres, citado en [1].

[3] El Misterioso Forastero, disponible en inglés acá.

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