Evgeny Morozov pensaba que el uso de la tecnología y los nuevos medios ayudaría a su natal Bielorusia a ser más democrática. Pero cuando se enfrentó a la realidad abandonó la ONG en que trabajaba y empezó a investigar una tesis impopular: internet no es la gran herramienta para combatir a los gobiernos tiránicos, y al contrario, ayuda a las dictaduras a ser más efectivas.
Esa es una herejía, y tengo debilidad por las herejías.
¿Recuerdan la famosa revolución twitter en Irán? Para una dictadura, permitir las redes sociales es una gran oportunidad de obtener información de inteligencia. Antes la KGB torturaba gente para saber quienes pertenecían a una organización, o cómo se coordinaban, ahora no hay necesidad, ¡todo está en facebook!, ¿quien necesita agentes de seguridad y torturadores?
Supongo que si las redes sociales entregan a los servicios de seguridad lo que necesitan, con los nuevos servicios de geo-referenciación (como 4square) esto agentes de lentes oscuros estarán babeando.
Los argumentos de Morozov se encuentran expuestos en este video de TED.
Morozov cuestiona la idea de que introducir tecnología en las sociedades oprimidas terminará por derrocar a las dictaduras. A esto el lo llama el iPod-liberalismo, “la gente que ama sus iPods termina siendo liberal y democrática“, lo que es una soberana estupidez, pero hay gente que lo cree, así que es bueno explicitar los errores de este tipo de pensamiento.
El problema es confundir la intención con el verdadero uso de la tecnología.
Por cada “nativo digital“ que se manifiesta hay dos que se encuentran atrapados en World of Warcraft. Internet es usado principalmente para el ciber hedonismo, y esto es algo que hay que asumir, y agregar al análisis.
La verdad es que varios gobiernos han logrado dominar la amenaza de internet, mediante un mecanismo que Morozov llama spiniternet, la combinación de spin + internet, es decir, dar vuelta la situación y convertir la amenaza en una oportunidad.
Las dictaduras en vez de bloquear a los blogs o wikis, le pagan a gente para que comente o posteé comentarios en esos mismos blogs. Cuando alguien acusa al regimen, un bloguero se encarga de acusarlo de agente de la CIA!
Vean el caso de Chavez, en algún momento parecía que iba a censurar a Twitter, y que hizo? Se creó una cuenta y ahora tiene sobre 500.000 seguidores, pero no faltará el idealista que sueñe que esto le hace daño a su dictadura.
Internet y la tecnología no son una amenaza para los gobiernos opresivos, una dictadura astuta da vuelta las posibles amenazas de internet y las aprovecha en su favor, ¿cómo? Vean el video de Morozov:
(como siempre, hay sub títulos en español).
Las ideas de Morozov no son populares, conozco muchos ciber utópicos que creen que desde sus teclados, o haciendo click en el mouse están haciendo una revolución, haciendo ciudadanía, y activismo (hasta le dan lindos nombres, como activismo digita o, ciber activismo). La verdad es que eso es un engaño, es activismo virtual (virtual significa que en realidad no existe). Les sugiero constrastar las ideas de Morozov con el desafío del nuevo ludita.
Todo esto que aplican las dictaduras también puede ser usado efectivamente en nuestras “democracias participativas”.
Los políticos se están dando cuenta de estas cosas, y usan las redes sociales para explotar y mantener el inmovilismo de los ciudadanos, hacerlos creer que participan, dejarlos postear en sus blogs o foros, o invitar a sus followers a participar con sus clicks y visitas. Esto genera un grado de legitimidad del político, y deja a los ciber ciudadanos tranquilos tras sus pantallas. Todos creen que están participando, cuando en realidad lo que construyen una democracia virtual (ya saben, una democracía que en realidad no existe).
¿Llegará internet a ser el nuevo opio del pueblo?


Wow. Hay varias cosas aquí.
Primero. Había leído algo sobre la controversia en el caso de Twitter en Iran. De hecho, y por coincidencia, hace como un mes tuve una larga conversación con un amigo exiliado iraní que vive fuera de su país desde la revolución de 1979. El ahora hace ciber-activismo desde el exilio y me contó precisamente cómo operaban estas técnicas, incluyendo el hecho de culparlo de ser agente de la CIA!!.
Más allá de Iran y los casos más tristemente célebres de dictaduras, lo que resulta preocupante a partir de las ideas que comentas sobre Morozov, es el estado de “ciber-hedonismo” que se extiende incluso a las democracias liberales como la nuestra.
El diagnóstico final que haces es bastante sombrío y quisiera pensar y HACER (más que sólo pensar) algo al respecto, como para no quedarnos paralizados en la imposibilidad de la acción cívica (algo tan conservador como la alternativa opuesta).
No tengo en este momento una buena respuesta, salvo esta:
Las movilizaciones potenciadas por Internet (ciber-activismo) en el contexto de regímenes democráticos podrían resultar (al menos parcialmente) efectivas en la medida que sean promovidas por nodos-líderes visiblemente “reales” (más allá de lo “virtual”, tal como lo defines) que actúan en redes donde los otros nodos tienen consciencia de la existencia real de esos líderes y colaboran en la medida que confían en el o los liderazgos involucrados.
Creo que los mayores riesgos se dan cuando los seres que están liderando son anónimos (su identidad virtual o real no es fácilmente comprobable) y por tanto, la materialidad de la confianza queda supeditada a los juegos de los políticos manipuladores. Ahí es cuando es muy fácil neutralizar los intentos de participación efectiva.
Por lo tanto, yo como ciudadano políticamente interesado, no debería renunciar a mi derecho a movilizar las redes construidas en torno a mi identidad virtual/real. Tampoco debería renunciar a mi derecho a colaborar con otros nodos reconocibles de identidad comprobada (usualmente los “amigos, contactos, etc” de las redes sociales) con quienes he establecido relaciones duraderas de confianza.
En los últimos años he participado en algunas causas que podrían calificar como “ciberactivismo”, la mayoría de las veces no como “nodo-líder” sino como “nodo-colaborador” y creo que se han logrado resultados más allá de nuestra ilusión.
Dicho eso, no dudo que se genera un efecto de “falsa participación” en muchos casos, pero tiendo a pensar que esto también se producía en la era pre-Internet donde se suponía que la radio, la TV o antes de eso, los libros PER SE se transformaban en medios revolucionarios. Quizás hay una minoría (y no una mayoría) que, independientemente de la época, persigue el cambio político y usa los medios disponibles (ver lámina de ciber-necesidades)
Estoy seguro que un esquema así como el que propongo más arriba es menos factible en un régimen no-democrático (donde la seguridad personal de los nodos-líderes corre peligro real y virtual), pero al menos en democracias, insisto, uno no debería renunciar al derecho a ejercer este poder. Yo no lo haré por ahora y no quisiera que los nodos en mi red lo hagan. Por ahora sigo moviendo lo que hay que mover.
Saludos
LR
[...] al lenguaje binario. Esta afirmación, que parece de Perogrullo, no hay que eludirla, porque la línea que separa los usos “libertarios” de la tecnología de los usos “opresores” es ten… y en casi todos los casos depende de un proveedor privado de servicios tecnológicos, sobre cuya [...]
[...] afirmación, que parece de Perogrullo, no hay que eludirla, porque la línea que separa los usos “libertarios” de la tecnología de los usos “opresores” es ten… y en casi todos los casos depende de un proveedor privado de servicios tecnológicos, sobre cuya [...]