En el último número de la CACM, leo el testimonio de Michael Buckley, profesor de computación en la universidad de Buffalo, quién, en su artículo “Computing as Social Science” se pregunta sobre cómo encantar a los jóvenes para optar por ciencias de la computación.
“Estoy preocupado porque con cada nueva clase pocos estudiantes están escogiendo una carrera en ciencias de la computación, y no es forzar mucho la imaginación pensar que se trata de un problema de imagen. No sólo no estamos alcanzando a los jóvenes de secundaria, sino que creo que también estamos perdiendo a los jóvenes en primer año de la universidad. Y es porque no les ofrecemos a los estudiantes la noción de que la ciencia de la computación es social, relevante e importante y en consecuencia perdemos su interés.” Sus preocupaciones empezaron preparando su currículo para el último semestre:
“Enseño Java, que es más que adecuado para que los nuevos programadores aprendan todo lo bueno y malo sobre dirigir un computador. Lo que aprenden es que los computadores nunca hacen lo que queremos, sólo lo que les decimos que hagan. Y lo que les decimos que hagan, en un curso de programación para principiantes es a menudo demasiado insípido. Escribir un mensaje al operador, imprimir los resultados de un cálculo, ordenar algunas listas, y demasiado a menudo el mensaje, los cálculos o las listas son irrelevantes. Entonces, como los mantengo interesados.” Buscando en libros de texto para enseñar programación, se dió cuenta de los malos y a menudo irrelevantes, que eran la mayoría de los ejemplos y problemas presentados. Aunque, es siempre mejor la práctica que la teoría, al parecer, la práctica que se da en la universidad, es bastante poco realista. Ninguno, de los 60 libros que consultó Buckley le hizo pensar que la computación era socialmente relevante.
“[Esto es importante] porque para muchos estudiantes, sus primeras experiencias con los computadores es a través de la música y sus teléfonos celulares y la imagen que se proyecta, y que es reforzada con lo que se enseña, es que la computación es una cosa banal, o propia de geeks, y no ven que si se dedican a esto van a tener un gran impacto”. “David, de 43 años, que había sufrido un ataque a los 27, y que no podía comunicarse desde entonces. Se comunicaba con sus enfermeras apuntando una hoja de papel atada a su silla de ruedas. La hoja tenía letras, algunas palabras y frases cortas, las que después de mucha práctica, era descifrada por una enfermera o terapista para entender lo que él quería decir. Así que los estudiantes transfirieron esta hoja de papel a un tablet pc, de modo que cuando David toca en la pantalla una palabra el computador la dice. ¿Cuán dificil es hacer esto? [Más fácil que contar elementos de una lista] La noche en que liberaron el sistema, David me llamó a casa con su nueva voz y me dió las gracias, me dijo que había esperado 15 años para hablar por teléfono. Las fotografías que vi más tarde cláramente mostraban a los estudiantes llorando.” Los proyectos incluyen sillas de rueda a control remoto, video conferencia para niños que no pueden abandonar sus casas o el hospital, un sistema de luz y sonido que enseña a niños autistas las nociones de causa y efecto.
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Ustedes dirán: “Eduardo, seguro que te encanta escribir, esa debe ser tu verdadera pasión.”. Y la verdad es que no están tan lejos, me...



[...] Yo creo que un curso de introducción a la computación debe ser un curso que muestre el gran aporte que nuestro campo le ha dado a la humanidad. Un curso de introducción a la computación debe lograr comprometer a los alumnos con la aventura de dominar al caos, transmitir la idea que nuestro negocio es la gestión de la inteligencia. No se trata de resolver problemas, se trata mejorar la vida de las personas. [...]