Déjenme que les cuente una cosa, un secreto en realidad, no confíen en “los expertos” que habla de las TICs. Las comunicaciones,la C en TIC, es una más de las tecnologías de la información (TI), decir TIC es redundante, ridículo, y la verdad es que desprestigia a quien usa el término. Pero no es por esto que voy a criticar al nuevo encargado de la estrategia digital del gobierno, si quiere insistir en usar un término neurológico para hablar de nuestra industria, es problema de él, habrá que usar un filtro pasa bajo. La verdad es que no hemos tenido nunca en este cargo un funcionario que realmente valga la pena. Algo se ha mejorado, el primero no sabía distinguir entre bit y byte, al menos los dos últimos alguna vez han desarrollado software (al menos eso dicen sus curricula), y conocen algo de la industria, porque vienen desde esta (lo que no sé si será mucho que decir, porque en realidad el nivel de la TI en Chile hace rato que deja mucho que desear). Ernesto Evans partió mal, echándose en contra la comunidad del software libre con sus declaraciones: ¿Cree que el Estado debería incorporar más el software de código abierto? “Es un tema de costo beneficio. La discusión no es si hay que incorporar software pagado u open source. Si tengo una aplicación que me cuesta cero, pero su implantación y desarrollo es más caro que un software pagado, entonces hay que optar por el segundo. Creo que se tiene que ver caso a caso. El software libre es un gran anhelo, pero hay que ver cuánta gente está capacitada para desarrollarlo, en qué áreas y cuál es su expertiz. Repito: No puede ser un tema ideológico.” ¿Y qué opina que el Parlamento haya rechazado la glosa tecnológica acerca del software libre en las compras estatales? “¡Menos mal que no la aprobaron! Imponer código abierto hoy es una locura. Si definimos como país que vamos avanzar en código abierto es otra cosa, para lo cual tenemos que generar una cultura para ello. Pero imponer el código abierto sería como un Transantiago tecnológico. Hay que ser responsable en estas cosas.’ Que desafortunada elección de palabras, si usted quiere invocar a todos los fantasmas de ineficiencia, costo para las personas, dolores de cabeza para el gobierno, nada mejor que elegir la palabra Transantiago.
Tengo la teoría de que ese término nació en las telcos, porque le temen tanto a desaparecer y volverse irrelevantes, que agregaron una C a TI, con el fin de mantenerse en el inconsciente colectivo.
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