Cuenta la leyenda que John Henry era un esclavo negro liberado, un hombre de una fuerza increible, quien, después de la guerra de secesión norteamericana, ingresó a trabajar en la construcción del ferrocarril. Era el mejor obrero en la vía del tren, el mas fuerte y veloz. Un día llega una máquina, un taladro a vapor, con el fin de abrir un tunel, una máquina capaz de reemplazar a toda la cuadrilla de obreros. John Henry, para defender su trabajo, y el de sus compañeros, le propone un desafío al capataz, competir él contra la máquina perforando la montaña. El capataz acepta, y John Henry se prepara, su mujer llega a presenciar la hazaña, y aunque su nombre no siempre coincide, en todas las versiones del relato, ella siempre está vestida de azul. El hombre se despide de su mujer, le explica donde están sus ahorros, toma en sus brazos a su pequeño hijo, y le explica que ese gran tunel que va a construir significará la muerte para él. Con dos enormes mazos en sus manos, el hombre empieza esa carrera imposible. Aunque la máquina es veloz, John es capaz de sacarle varios metros de ventaja. La máquina se detiene, se descompone, incapaz de seguir avanzando y John se abre paso por la montaña abriendo finalmente el tunel. John Henry ha derrotado a la máquina, sólo para caer al final, con su corazón colapsado por el esfuerzo. Su mujer corre junto a él, “siempre te seré fiel” le dice ella, antes de que él muera en sus brazos.

El 2011 fue un año duro. Pero en lo personal tuve algunas satisfacciones, y logros que me permiten hacer un balance positivo. Que un...


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