Via Boing Boing, me entero que Richard Dawkins financia un campamento juvenil de verano para niños de 8 a 17 años con la idea de enseñarles pensamiento crítico. 

Junto con las actividades tradicionales de canotaje, natación, los niños que participen del campamento de cinco días en Somerset, aprenderán sobre excepticismo racional, filosofía moral, ética y evolución. Además se les enseñará como refutar fenómenos como los circulos de maiz y la telepatía. La nota explica que:

"En el Desafío del Unicornio Invisible, cualquier chico que pueda probar que los unicornios no existen ganará una nota de £10 - que incluye una imagen de Charles Darwin, padre de la teoría de la evolución - autografiada por Dawkins, el más prominente ateo Británico."

Este último anuncio me dio mucha pena.... 

unicornios.jpg

por los unicornios, por supuesto.

La cultura (C), en un instante dado t, es la integral de la tecnología (T) aplicada a la sociedad (S):

LaCultura.png
Con todo respeto, pero esta ecuación, es la que no entiende Kevin Kelly.

Gracias a @cadaunante tenemos la traducción de lo que dice Kelly:

"La tecnología se ha convertido en nuestra cultura...

...nuestra tecnología cultural.

La tecnología ya no está más fuera, no es más un extraño, ya no está en la periferia. Está en el centro de nuestra vidas. "La tecnología es la fogata alrededor de la cual nos reunimos", dice la artista Laurie Anderson. Durante muchas décadas, la presencia de alta tecnología fue marginal. De repente, en un abrir y cerrar de ojos, está en todas partes y es de importancia fundamental."

Yo afirmo que no es así. No es que la tecnología se haya convertido en nuestra cultura, al contrario, siempre la cultura ha sido un resultado de aplicar la tecnología sobre la sociedad (entendida como grupo humano con cierto grado de organización). 

¿No es acaso una fogata, alta tecnología del paleolítico?

Ejemplos hay miles, mi favorito: el lenguaje, que no es más que una de las primeras tecnología de la información.

Piensen en la pildora anti conceptiva, ¿no es una tecnología que cambió radicalmenta a la cultura de fines del siglo XX?

Somos seres tecnológicos, nuestra cultura no es más que la suma  de todos los cambios  tecnológicos continuos, aplicados por nosotros a nosotros mismos, ¡por eso que es una integral en el tiempo!

El resto de lo que dice Kelly me parece más interesante:

"Pero si el éxito sigue un modelo biológico, así lo hace también el fracaso. Una historia para estar prevenidos: un día, en la playa, pequeñas algas rojas de repente crecen hasta convertirse en una vasta ola roja. Unas semanas más tarde, justo cuando la mancha roja parece indeleble, se disuelve. Los lemmings aumentan rápidamente y luego desaparecen. Las mismas fuerzas biológicas que multiplican las poblaciones, las reducen. Las mismas fuerzas que se alimentan entre sí para amplificar presencias en la red y crear poderosos estándares de la noche a la mañana, pueden operar en sentido inverso para desarmarlos en un pestañeo. Las mismas fuerzas que convergen para construir organizaciones de una manera tan biológica, pueden también converger para derribarlas. Uno puede esperar que cuando la fortuna de Microsoft cambie, sus ganancias colapsen en una curva inversamente simétrica a su éxito. Todas las razones autoconvincentes para unirse al éxito de una red, operan marcha atrás cuando el éxito se convierte en fracaso y todo el mundo quiere volar.


Es cierto, en biología hay fenómenos raros, que no podemos explicar, como los de los lemmings (los que por cierto no se suicidan en masa como dice el mito).
Pero la verdad es que aún no sabemos mucho de cuales son las fuerzas que generan estos fenómenos biológicos.

Lo interesante, de lo que dice Kelly, es que plantea que el efecto red es reversible, que actúa en forma simétrica, pero en sentido opuesto. Microsoft se ha beneficiado mucho del efecto red, y si Kelly tiene razón, el gigante puede caer de una forma estrepitosa, por culpa del mismo efecto.

Toda la biología está basada en la idea central de la evolución de Darwin.
En la evolución no hay éxito, ni fracasos. La evolución no es progreso, es adaptación, si los organismos se adaptan a los cambios, entonces sobreviven, evolucionan, son distintos, no son ni mejores ni peores, son aptos a las nuevas condiciones.

Pensemos en IBM, hace 25 años era como Microsoft, las fuerzas que lo habían llevado a ser la empresa más importante en informática actuaron para desplazarlo de su nicho, el chico nuevo del barrio, ese nuevo especimen, Microsoft, que aprovechó las condiciones ambientales, terminó desplazando a IBM de todo un nicho. Pero IBM reaccionó, se adaptó, al punto que encontró la forma de atacar a su antiguo enemigo, es uno de los principales financistas del open source. Microsoft se ha adaptado anteriormente, la pregunta es si logrará hacerlo a tiempo.

Hay mucha gente que cree que el opensource,  el free software, o la cultura libre son el camino correcto, lo adecuado, incluso el camino ético, que son progreso, en definitiva.

Yo no creo eso, la cultura libre, es efecto red, en sentido inverso al que llevó a empresas como Microsoft al éxito, a convertirse en la especie dominante, en el rey del nicho ecológico. 

No es el camino correcto, tampoco es el camino incorrecto, es sólo un salto evolutivo, un nuevo estadio, una adaptación a una nueva realidad, la que por supuesto generará cambios culturales inevitables. 

La tecnología ha sido la gran impulsora de la idea de  "cultura libre", y ¿no es eso una prueba más de la validez de mi ecuación? 

;)


El sembrador

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Un hombre no está completo hasta que no es padre, dice un antiguo proverbio japonés.

tata.jpg

Ser padre no es engendrar, es mucho más que eso, ser padre es sembrar, y creo que esa es la lección de padre que aprendí de mi suegro, Pedro Venegas Yañez, quien nos dejó este domingo, a la edad de 96 años.

El Tata, como le decíamos con cariño, recitaba, hasta su avanzada edad el siguiente poema, que quiero compartir con ustedes:


El Sembrador
   -- Marcos Blanco Belmonte

De aquel rincón bañado por los fulgores
del sol que nuestro cielo triunfante llena;
de la florida tierra donde entre flores
se deslizó mi infancia dulce y serena;
envuelto en los recuerdos de mi pasado,
borroso cual lo lejos del horizonte,
guardo el extraño ejemplo, nunca olvidado,
del sembrador más raro que hubo en el monte.

Aún no se si era sabio, loco o prudente
aquel hombre que humilde traje vestía;
sólo sé que al mirarle toda la gente
con profundo respeto se descubría.
Y es que acaso su gesto severo y noble
a todos asombraba por lo arrogante:
¡hasta los leñadores mirando al roble
sienten las majestades de lo gigante!

Una tarde de otoño subí a la sierra
y al sembrador, sembrando, miré risueño;
¡desde que existen hombres sobre la tierra
nunca se ha trabajado con tanto empeño!
Quise saber, curioso, lo que el demente
sembraba en la montaña sola y bravía;
el infeliz oyóme benignamente
y me dijo con honda melancolía:
--Siembro robles y pinos y sicomoros;
quiero llenar de frondas esta ladera,
quiero que otros disfruten de los tesoros
que darán estas plantas cuando yo muera.
--¿Por qué tantos afanes en la jornada
sin buscar recompensa?-- dije. Y el loco
murmuró, con las manos sobre la azada:
--«Acaso tú imagines que me equivoco;
acaso, por ser niño, te asombre mucho
el soberano impulso que mi alma enciende;
por los que no trabajan, trabajo y lucho;
si el mundo no lo sabe, ¡Dios me comprende!
»Hoy es el egoísmo torpe maestro
a quien rendimos culto de varios modos:
si rezamos, pedimos sólo el pan nuestro.
¡Nunca al cielo pedimos pan para todos!
En la propia miseria los ojos fijos,
buscamos las riquezas que nos convienen
y todo lo arrostramos por nuestros hijos.
¿Es que los demás padres hijos no tienen?...
Vivimos siendo hermanos sólo en el nombre
y, en las guerras brutales con sed de robo,
hay siempre un fratricida dentro del hombre,
y el hombre para el hombre siempre es un lobo.
»Por eso cuando al mundo, triste, contemplo,
yo me afano y me impongo ruda tarea
y sé que vale mucho mi pobre ejemplo
aunque pobre y humilde parezca y sea.
¡Hay que luchar por todos los que no luchan!
¡Hay que pedir por todos los que no imploran!
¡Hay que hacer que nos oigan los que no escuchan!
¡Hay que llorar por todos los que no lloran!
Hay que ser cual abejas que en la colmena
fabrican para todos dulces panales.
Hay que ser como el agua que va serena
brindando al mundo entero frescos raudales.
Hay que imitar al viento, que siembra flores
lo mismo en la montaña que en la llanura,
y hay que vivir la vida sembrando amores,
con la vista y el alma siempre en la altura».
Dijo el loco, y con noble melancolía
por las breñas del monte siguió trepando,
y al perderse en las sombras, aún repetía:
--«¡Hay que vivir sembrando! ¡Siempre sembrando!...»

Y para que vean que el sembrador dejó lindos frutos, les invito a leer el homenaje de su nieto, mi hijo..

Me llega un bonito documento sobre "80 casos para el estudio de la ética", elaborado por el Centro de Etica Aplicada de Duoc UC [1] centro preocupado de la "formación de capital humano". ¡Capital Humano! 

El número 24, de esta selección, es el que me interesa, "El caso de los hackers". Empieza con el siguiente disparate:

"A mediados de los 70, en Silicon Valley, un grupo de hackers y aficionados a la naciente informática utilizaba un software pasado de mano en mano, es decir, lo ocupaban sin fijarse en quién era su dueño. En un comienzo no había problema, pero cuando comenzaron a aparecer empresas u organizaciones que lucraban con la producción de softwares empezaron a surgir dificultades. Esto fue un impedimento para que ellos se pudieran realizar profesionalmente y esde ese entonces comenzaron a divisar que la solución estaba en organizarse como una comunidad para buscar el bien común. Bill Gates, mediante una carta a consumidores y compradores de sistemas operativos, quiso hacer notar a la comunidad de hackers y aficionados que ellos estaban devaluando el sueldo de todos los involucrados en el desarrollo de proyectos que eran afectados por el uso indebido de las copias. Además existía un robo, si bien era de algo intangible como el software, es un robo al fin y al cabo." 

La verdad es que se nota que el trabajo es obra de un estudiante de informática de este centro de estudios, como varios de los otros casos que alcancé a leer. 

Así que no es que esto sea un texto que se le esté enseñando a los informáticos en esa carrera en el DUOC. Al menos ¡eso espero!.

Pero para ser honestos, hay muchos fanáticos del software libre que transmiten este mito, y ¡los peores son los profesores universitarios, que lo hacen!

El estudiante despistado, o el aficionado a la tecnología, es mal informado con la idea de que todo esto del software libre, nació como una respuesta en contra de ese cruel déspota que era Bill Gates, quien  a fines de los 70 recién estaba creando su empresa, y sólo trataba de vender su interprete de Basic (o sistemas operativos), desde  Albuquerque, Nuevo México, ni siquiera en ¡Sillicon Valley! Por cierto, la carta era enviada a los aficionados a los primeros microcomputadores, quienes estaban repartiendo copias de Altair Basic, sin pagarle a Gates (¡yo también habría reclamado lo mismo!).

Es cierto, la carta no es muy afortunada, por la forma que está redactada, da a entender que la mayoría de los aficionados robaban software, pero, ¡no es por esa carta que se generó la creación del movimiento del software libre!

El Manifiesto GNU, el documento fundacional del software libre, fue escrito casi diez años después que la carta de Bill Gates, y publicado por primera vez en la edición de marzo de la DDJ.

Todo nació porque Richard Stallman se encontraba un tanto tostado con esto de no tener acceso al código fuente, y tener que pagar licencias por el software (en realidad no las pagaba él, las pagaba el MIT, pero anda a explicarle eso a un hippie).

Todo partió cuando Brian Reid vendió su sistema de procesamiento de texto Scribe, y accedió a colocar "bombas de tiempo" en este, de modo que el programa se desactivara después de 90 días si no se había pagado la licencia de uso. A Stallman esto le pareció un "atentado contra la humanidad", y empezó su obsesión, su delirio y el resto es historia (sí, hay locos que han logrado que se realicen grandes cosas en la historia).

Se dicen muchas inexactitudes sobre el software libre, y creo que ya es tiempo de ir educando, y explicando las cosas como son, y para eso es bueno partir por la historia tal como fue, no como nos gustaría que hubiera sido.

Por último, lo que de verdad me intriga es ¿si será posible hablar de ética faltando a la verdad? ¿O sin verificar si lo que se dice es cierto, o ajustado a la realidad histórica? o ¿si puede un profesor de ética aceptar este trabajo sin verificar si lo citado por el autor es cierto? ¿Donde están las referencias,  o las fuentes que acrediten tantos disparates? 

Eso me parece que no es ético, no sé, ¿habrá que preguntarle quizás a Wittgenstein


[1] Traté de encontrar el caso 24 en el sitio del programa de ética, donde están publicados algunos de los ejemplos, lamentablemente no está, tampoco el recopilatorio con 80 casos, pero la copia que dispongo me fue entregada por alguien vinculado a ese centro. Probablemente, su acceso está restringido a los estudiantes de este centro, si alguien puede dar un enlace  donde accederlo lo publico con gusto. 

Richard Lewontin y Stephen Jay Gould fueron invitados en 1978 a un simposio sobre adaptación en la Royal Society de Londres. La idea era que presentaran su posición disidente con respecto al tema. Fue Jay Gould quien finalmente expuso su crítica al "programa adaptativo", en uno de los más influyentes artículos en el área [1].

Al final de las exposiciones, el trabajo de estos dos investigadore fue fuertemente atacado por ¡el propio moderador del simposio!, quien les pedía que admitieran que estaban equivocados, y que sus críticas no tenían fundamento científico alguno [2].

Jay Gould lo cuenta así:

[la crítica] estaba tan fuera de lugar que era sorprendente. 
Cuando me dispuse a dar mi contra réplica, el segundo cordinador de la conferencia estaba parado en frente del podium -- que tenía escrito el lema de la Royal Society, "Nullius in verba" -- y le pedí que se moviera hacia un costado. El se sintió confundido: ¿por qué le estaba pidiendo que se moviera?, eso no parecía educado. 
Pero después se dió cuenta de porque se lo pedí.

Ahora bien, soy bastante estúpido en ciertas 
225px-Stephen_Jay_Gould_by_Kathy_Chapman.png
cosas sobre las que se supone que un científico es bueno [...] No soy un gran experimentalista. Pero me enorgullezco de haberme inmerso en la cultura occidental y haber aprendido algunas lenguas, y conocer ciertos aspectos del humanismo que a muchos cientíificos no les interesa.

Le pedí que se moviera, y dije que pensaba que Arthur estaba complemente equivocado porque había mal interpretado el motivo de mi charla, y que solamente estaba tratando de apegarme al lema de la Royal Society, que había auspiciado este encuentro. La razón por la que esta fué una estrategia efectiva es que yo sabía lo que mucha gente, muchos miembros, no sabían, lo que el lema "Nullius in verba" significa. Parece que dijiera "Las palabras no importan", o "No ponga atención a las palabras", dado que nullius significa "nada" y verba es "palabra". Así que muchas personas piensan que las palabras no significan nada y lo que hay que hacer es realizar el experimento. Pero nullius es genitivo singular, no puede significar eso. Quiere decir "de la nada" o "de nadie". 

Yo sabía lo que el lema significaba. Sabía que era un fragmento de una frase de Horacio -- una famosa cita de un poema, en que él dice "No estoy obligado a jurar por las palabras de ningún maestro."[3] Nullius addictus jurare in verba magister
Su "Nullius in verba," o "En las palabras de ningúno (maestro)", es tan solo un fragmento de una linea más larga. "Eso es lo que estoy haciendo", dije, "estoy diciendo que no estoy obligado a jurar lealtad a los dogmas de ningún maestro; estoy acá para presentar un punto de vista que es consistente con su propia sociedad. ¿Cómo pueden castigarme?"

Ahí lo tienen, ahí está la historia de por qué está esa misteriosa frase en latín en la bajada del título de este blog.

Comprenderán entonces, porque no estoy muy interesado en aceptar los dogmas de los maestros, incluso de los que tuve alguna vez.


[1] The spandrels of San Marco and the Panglossian Paradigm: A Critique of the Adaptionist Programme.

[2] Se les acusaba de que en realidad su trabajo estaba sesgado por sus posiciones políticas, y por eso rechazaban el programa adaptacionista, por sus implicancias en el campo de la sociobiología, para más detalles ver The Patterns Of Life, en The Third Culture.

[3] "No estoy obligado a prestar juramento de lealtad a los dogmas de ningún maestro", es la traducción que me parece mejor.

La Historia de la Vaca

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Cuando me la contaron me gusto bastante, seguramente muchos de ustedes han escuchado esta historia, pero nunca es malo hacer un respaldo:

La vaca


"La historia cuenta que un viejo maestro deseaba enseñar a uno de sus discípulos por qué muchas personas viven atadas a una vida de mediocridad y no logran superar los obstáculos que les impiden triunfar. No obstante, para el maestro, la lección más importante que el joven discípulo podía aprender era observar lo que sucede cuando finalmente nos liberamos de aquellas ataduras y comenzamos a utilizar nuestro verdadero potencial.

Para impartir una lección al joven aprendiz, aquella tarde el maestro había decidido visitar con él los lugares más pobres y desolados de aquella provincia. Después de caminar un largo rato encontraron la que consideraron la más humilde de todas las viviendas.

Aquella casucha a medio derrumbarse, que se encontraba en la parte más distante de aquel caserío debía ser -sin duda- alguna de las más pobre de todas. Sus paredes milagrosamente se mantenían en pie, aunque amenazaban con derribarse en cualquier momento; el improvisado techo dejaba filtrar el agua, y la basura y los desperdicios que se acumulaban a su alrededor daban un aspecto decrépito a la vivienda. Sin embargo, lo más sorprendente de todo era que en aquella casucha de 10 metros cuadrados pudiesen vivir ocho personas. El padre, la madre, cuatro hijos y dos abuelos se las arreglaban para acomodarse en aquel lugar.

Sus viejas vestiduras y sus cuerpos sucios y malolientes eran prueba del estado de profunda miseria reinante.

Curiosamente, en medio de ese estado de escasez y pobreza total, esta familia contaba con una posesión poco común en tales circunstancias; una vaca. Una flacuchenta vaca que con la escasa leche que producía, proveía a aquella familia con el poco elemento de un valor nutricional. Pero más importante aún, esta vaca era la única posesión material de algún valor con que contaba aquella familia. Era lo único que los separaba de la miseria total.

Y allí, en medio de la basura y el desorden, pasaron la noche el maestro y su novato discípulo. Al día siguiente muy temprano y sin despertar a nadie, los dos viajeros se dispusieron a continuar su camino. Salieron de la morada y antes de emprender la marcha, el anciano maestro le dijo a su discípulo: "Es hora de que aprendas la lección que has venido a aprender".

Sin que el joven pudiese hacer nada para evitarlo, el anciano sacó una daga que llevaba en su bolsa y degolló la pobre vaca que se encontraba atada a la puerta de la vivienda, ante los incrédulos ojos del joven.

Maestro, dijo el joven: "¿Qué has hecho? ¿Qué lección es esta, que amerita dejar a esta familia en la ruina total? ¿Cómo has podido matar esta pobre vaca, que representaba lo único que poseía esta familia?

Haciendo caso omiso a los interrogantes del joven, el anciano se dispuso a continuar la marcha, y maestro y discípulo partieron sin saber que suerte aquella familia ante la pérdida de su única posesión.

Durante los siguientes días, una y otra vez, el joven era conformado por la nefasta idea, de que, sin la vaca, aquella familia seguramente moriría de hambre.

Un año más tarde, los dos hombres decidieron regresar nuevamente por aquellos senderos a ver qué suerte había corrido aquella familia. Buscaron la humilde posada nuevamente, pero en su lugar encontraron una casa grande. Era obvio que la muerte de la vaca había sido un golpe demasiado fuerte para aquella familia, quienes seguramente habían tenido que abandonar aquel lugar y ahora, una nueva familia, con mayores posesiones, se había adueñado de aquel lugar, y había construido una mejor vivienda.

¿Adónde habrían ido a parar aquel hombre y sus hijos? ¿Qué habría sucedido con ellos? Todo esto pasaba por la mente del joven discípulo mientras que, vacilante, se, debatía entre tocar a la puerta y averiguar por la suerte de los antiguos moradores o continuar el viaje y evitar confirmar sus peores sospechas.

Cual sería su sorpresa cuando del interior de aquella casa salió el hombre que un año atrás le diera morada en su vivienda. ¿Cómo es posible? preguntó el joven. Hace un año en nuestro breve paso por aquí, fuimos testigos en la profunda pobreza en que ustedes se encontraban. ¿Qué ocurrió durante este año para que todo esto cambiara?

Ignorante del hecho de que el discípulo y su maestro habían sido los causantes de la muerte de su vaca el hombre relató como, coincidencialmente, el mismo día de su partida, algún maleante, envidioso de su vaca, había degollado salvajemente su animal.

El hombre continuó relatándole a los dos viajeros como su primera reacción ante la muerte de la vaca había sido la desesperación y angustia. Por mucho tiempo, la vaca había sido su única fuente de sustento. El poseer esta vaca le había ganado el respeto de sus menos afortunados vecinos, quienes envidiaban no contar con tal preciado bien.

Sin embargo, continuó el hombre, poco después de aquel trágico día, decidimos que a menos que hiciéramos algo, muy probablemente, nuestra propia supervivencia estaría en peligro. Así que decidimos limpiar algo el terreno de la parte de atrás de la casucha, conseguimos algunas semillas y decidimos sembrar vegetales y legumbres con los que pudiésemos alimentarnos.

Después de algún tiempo comenzamos a vender algunos de los vegetales que sobraban y con este dinero compramos más semilla y comenzamos a vender nuestros vegetales en el puesto del mercado. Así pudimos tener dinero suficiente para comprar mejores vestimentas y arreglar nuestra casa. De esta manera, poco a poco, este año nos ha traído una nueva vida.

El maestro, quien había permanecido en silencio, prestando atención al fascinante relato del hombre, llamó al joven a un lado y en voz baja le preguntó:

¿Tú crees que si esta familia aún tuviese la vaca, estaría donde ahora se encuentra?

Seguramente no, respondió el joven.

¿Si ves? Su vaca, fuera de ser su única posesión, era también la cadena que los mantenía atados a una vida de mediocridad y miseria.

Al no contar más con la falsa seguridad que les proveía el sentirse poseedores de algo, así no fuese más que una flacuchenta vaca, debieron tomar la decisión de buscar algo más.

En otras palabras, la misma vaca que para sus vecinos era una bendición, les había dado la sensación de poseer algo de valor y no estar en la miseria total, cuando en realidad estaban viviendo en medio de la miseria.

Así es cuando tienes poco. Lo poco que tienes se convierte en un castigo, ya que no te permite buscar más. No eres feliz con ello, pero no eres totalmente miserable. Estas frustrado con la vida que llevas, más no lo suficiente como para querer cambiarla. ¿Ves lo trágico de esta situación?

Cuando tienes un trabajo que odias, que no suple tus necesidades económicas mínimas y no te trae absolutamente ninguna satisfacción, es fácil tomar la decisión de dejarlo y buscar uno mejor. NO obstante, cuando tienes un trabajo del cual no gustas, que suple tus necesidades básicas pero no te ofrece la oportunidad de progresar; que te ofrece cierta comodidad pero no la calidad de vida que verdaderamente deseas para ti y tu familia, es fácil conformarte con lo poco que tienes.

Muchos de nosotros también tenemos vacas en nuestra vida, ideas, excusas y justificaciones que nos mantienen atados a la mediocridad, dándonos un falso sentido de estar bien cuando frente a nosotros se encuentra un mundo de oportunidades por descubrir. Oportunidades que sólo podremos apreciar una vez hayamos matado nuestras vacas."


Fuente: http://matalavaca.blogspot.com/ 

Autor de esta versión de la historia: Victor Melgarejo

Hace mil años atrás vi una demo de realidad aumentada, en que una joven interactuaba con un perro en una pantalla. De hecho, tengo un libro de 1990 que se llama Artificial Reality II, escrito por Myron W. Krueger, quién acuñó el término para denominar a la experiencia inmersiva en un ambiente interactivo (para diferenciarlo de la realidad virtual).

En ese libro se ven y explican como funcionan cosas como estas:

krueger.jpg

Bueno, eso ya está a un paso de dejar de ser investigación para poder instalarse en el living de nuestras casas, gracias al proyecto Natal de Microsoft.

Seguro ya han visto este video, y si no, los invito a verlo:



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